Reciprocidad

Nunca como en este año, por la pandemia, nos vimos enfrentados a las dicotomías “nosotros y los otros”, y más acentuado aun, el conflicto entre me cuido Yo (y soy egoísta) o cuido Al Otro (y soy altruista).

El paradigma competitivo nos lleva a pensar (sentir) que cuidar al Otro puede ser tonto, ya que privilegiaríamos la vida del otro sobre la nuestra. Y, como contrapartida, nos lleva a pensar (sentir) que cuidar de Mi puede ser malo, ya que mostraría un desprecio, una desvalorización de la vida del otro.

Los estudios sobre la evolución de las sociedades muestran que la cooperación, el colaborar con el otro, tiene excelentes resultados para todos. La reciprocidad, el intercambio simétrico, el cuidar para ser cuidado es un excelente aliciente para salirse de la dicotomía “soy fuerte pero malo” o “soy bueno pero débil”.

Efectivamente, la reciprocidad también puede llevar a la actitud de “ojo por ojo y diente por diente” pero la pandemia nos esta enseñando que cuidar del otro es la mejor manera de cuidar de uno mismo. Y que la reciprocidad de cuidados es muchísimo más efectiva como forma de “egoísmo” que triunfar en una venganza que solo nos deja más solos, sin el Otro, pero también sin nosotros. 

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